miércoles, julio 04, 2007

Pirelli solución

Hace unos días estaba a punto de enviar una nueva entrada al blog cuando Bocachancla, que es el soplón del módulo, me informó de que de mi jefe acababa de ganar un premio literario por el que cobrará una buena pasta. «Así que sí, ¿eh? Qué calladito se lo tenía el tío mierda». Por supuesto, le pedí un aumento inmediatamente.

Pero el cabrón me dijo que nanai, que encima de que ni siquiera escribía tres veces por semana, como habíamos quedado en un principio, ahora iba a tener que pagarme más; que quién me creía, dijo. «¿Qué quién me creo? Pues Pirelli, el gran Pirelli, faltaría más», pensé, «y tú, Rodríguez de pacotilla, no eres más que un vulgar escritorzuelo sin gloria ni talento». Pero no dije nada, preferí pasar a la acción.

Así fue como me planteé la posibilidad de iniciar una huelga de bandejas, que consiste en rechazar de forma masiva el asqueroso rancho que nos sirven en la trena, pero nadie se unió a mí. «Cada perro que se lama su picha», fue el comentario menos ingrato que obtuve de mis colegas de módulo. Normal, yo hubiera hecho lo mismo. Pensé entonces en llevar a cabo una huelga de hambre indefinida, pero todos los tubos que te enganchan para evitar que palmes de inanición los habían guardado a buen recaudo por si de Juana.

Con la audacia que me caracteriza, consideré la posibilidad de hacer una huelga de desnudo integral, aunque no tardé en llegar a la conclusión de que la cosa ya está lo bastante fea aquí dentro como para andar todo el día con la minga al aire y el culo expuesto. Así que decidí que lo mejor que podía hacer era una huelga de brazos caídos que paralizara mi actividad cotidiana, que si bien hay que reconocer que no es gran cosa, al menos incluye el trabajo de escribir este maldito blog cada cierto tiempo.

Y en ello levaba casi una semana sin ningún resultado, por lo que fui a contarle mi descontento con la injusticia laboral que se estaba cometiendo al Flaco Santana, secretario general del sindicato del crimen en mi jurisdicción. Santana fue claro: «No te dejes amedrentar, amenaza con demandarlo y sacarle hasta la última perra gorda». Levanté los hombros. «Y, si eso no funciona», continuó impasible, «entonces haz lo que mejor sabes hacer: intimídalo, dile que, si no accede a satisfacer tus demandas salariales, te lo cargarás lentamente en cuanto salgas de prisión. Eso no suele fallar».

Seguí su consejo y, como ven, aquí estoy de nuevo. En una metáfora insectil se puede decir que, ante la tentativa de los gusanos, el tío aflojó la mosca. No hay nada como la fuerza sindical.

9 comentarios:

DSuárez dijo...

La amenaza suele valer.Avísame cuando salgan tus memorias y resérvame un ejemplar. La de tu jefe de momento no la voy a leer. Si lo veo le pego un capón de tu parte jejej

darek dijo...

Ahí, ahí, Pirelli, no le falta razón al flaco Santana, es hora de reivindicar nuestros derechos. Trabajadores del mundo unidos para matar al jefe. Un acierto.

dayuri dijo...

Alguien me contó (alguien = mi hermanito) que los yankis hicieron un estudio amplísimo para tratar de descubrir si (al contrario de los altruistas) los criminales actuaban por racionalmente (es decir, que hacen el mal porque les viene bien y punto) o eran simplemente malvados.

Si hubiesen leído antes el relato de Pirelli hubiesen encontrado la respuesta sin tanta estadística.

Gustavo Malo dijo...

Pirelli, yes el mejor, la respuesta a todos los interrogantes de la sociología... Has pensao en cobrar por ello???? Fijo que sí, seguro que hasta has amenazao a Durkheim...

PIRELLI dijo...

Durkheim, Durkheim, pues ahora no caigo... ¿En qué equipo dices que juega?

angel de la guarda dijo...

Todas esas estrategias para hacer presión en la cárcel están pasadas de moda Pirelli. Hay que modernizarse y mirar allende nuestras fronteras para aprender de las nuevas técnicas que usan los americanos, que en todo esto nos llevan mucha ventaja.
Yo no estoy muy puesto pero creo que allí una tal Paris Hilton, que debe ser la reencarnación de la mismísima Bonnie, consiguió salir de la cárcel simplemente poniéndose a llorar.

el ministro dijo...

Amigo dayuri "no hay mal que por bien no venga" no es una frase que se diga por decir, aunque suele ser malinterpretada.

Amigo angel de la guarda, de la hilton, que está en boca de todos (ejem), ya habló pirelli en este mismo blog... Pero tal vez hayas dado en el clavo: llora, pirelli, que el que no llora no sale.

Por cierto, nunca supe si Bonnie era la tía o lo era Clyde.

Besos para todas

angel de la guarda dijo...

Querido ministro,
Supongo que lo de la Hilton (así suena más a delincuente) fué fruto de la casualidad. Ella lo que sabía era lo de "el que no llora no mama" y resulta que terminó por ser, como tú bien dices, "el que no llora no sale". Ella pensaría, "Bueno, una mamada menos que hago pero estoy libre....".
Respecto a la naturaleza de los componentes del dúo Bonnie&Clyde, le he preguntado a un reciente conocido apodado "El Gran Gatsby" y me ha remitido al reparto del excelente film de Arthur Penn sobre la vida de la pareja:
Warren Beatty ... Clyde Barrow
Faye Dunaway ... Bonnie Parker
Supongo que queda claro.
Saludos celestiales

PIRELLI dijo...

Hombre, Ángel de la guarda, conoces al Gran Gatsby. Qué alegría me das. Es un viejo amigo sin cuya ayuda no hubiera podido solucionar el asesinato que el comisario me obligó a investigar y que tan bellamente relato en mi novela. Dale recuerdos de mi parte. A Gran Gatsby, digo; al comisario que lo aspen.