lunes, mayo 28, 2007

Las balas del desamor

El amor es como una mujer fértil: tiene sus propias reglas. Y, si no, que se lo pregunten a mi amigo Chúster, un guaperas con pinta de alemán a pesar de haber nacido en Soria, a quien conocí en el Centro Penitenciario de Albacete (carretera de Ayora, kilómetro 72).

Chúster había entrado en chirona por un mal asunto de cuernos. Su mujer se había fugado con el repartidor del butano, con quien se la pegaba desde hacía ya tiempo pese a que su caldera era de gas ciudad, y él decidió poner fin al asunto con un poco de plomo. No tardamos en hacer buenas migas.

Cuando una tarde en el patio me contó lo suyo, yo le intenté convencer de que hubiera sido peor que no hubiera habido otro hombre de por medio, pues siempre es preferible ser abandonado por alguien que objetivamente puede ser mejor que tú, a que te dejen por ti mismo, por ser un chuloputas chanflón, un crápula de medio pelo o un hortera insoportable (que era, todo sea dicho, una rigurosa definición de mi nuevo colega).

Chúster se quedó pensativo. Pensé que iba a darme la razón, pero entonces dijo, negando con la cabeza: «No creo que eso hubiese sido peor, Pirelli; de hecho, si no hubiera habido otro maromo, me hubiera ahorrado una bala y unos cuantos años de condena». «Nada que decir», concedí. Cuando uno no lleva razón, no lleva razón, qué le vamos a hacer.

9 comentarios:

nOvaZuZu dijo...

Me encanta su blog Sr. Pirelli :)

PIRELLI dijo...

Y a mí me encanta que te encante y que me llames señor. «Señor Pirelli». Si te oyeran mis colegas, qué alboroto...

el ministro dijo...

nOvaZuZu te has pasao, mira que llmar señor a Pirelli.. Por cierto, crack,con amigos como el tal chuster, no se yo si te van a dar la condicional...

Súper Crítico dijo...

No lo entiendo. ¿Y a la mujer no le hizo nada?

Mi mujer iba una vez enseñando un poco los tobillos... qué bochorno, ¿creí entonces que los hombres que la observaban con descaro eran los culpables de la situación? No: la llevé a casa y me imbuí del espíritu de Chiquetete y de Jaime Hostias.

Y no te cuento más porque siempre hay algún melindres por la red que se me echa encima.

Saludos críticos desde la cárcel de Hedón Town.

PIRELLI dijo...

Hombre, Súper, cuidadín, que no hay que mezclar churras con merinas: una cosa es pegarle un tiro a tu pareja en un pequeño ataque de celos y otra zurrar física o psicológicamente a la parienta o al pariente. Hasta ahí podíamos llegar.

Saludos carcelarios y enhorabuena por el blog...

migueli dijo...

A mí me deja mi mujer y monto una fiesta. ¿Que por qué no la dejo yo entonces? Porque me mataría, seguro.

Valeria dijo...

Unos cuernos no son motivo para jugarte unos años de tu vida...
Ninguna mujer merece tanto la pena.
Un saludo

Comisario dijo...

Al final aquí el más tonto hace bolillos. Con este gobierno que tenemos, cobarde y acomplejado, parece que ser hombre es un delito. Ojo, que yo acato la ley y chitón, no se vaya a decir, pero con las leyes de ahora si a tu parienta le sale de los mismísimos te pone una denuncia por haberle dado unas buenas tortas y se queda con la casa para disfrutarla con el del butano, como le pasó al Chúster. Y tú, tan hombre, encima de cornudo apaleado, o lo que es lo mismo, con una orden de alejamiento de tres pares de cojones sin poder pasar a recoger tus cosas. País.

PIRELLI dijo...

Hombre, comisario. Creía que nos había perdido la pista, pero ya veo que no. Usted siga así, en su papel de corchete fastizoide, que ya verá cómo le luce el pelo...