miércoles, mayo 02, 2007

Enanos de sangre azul

Éramos pocos, y parió su alteza. Otra boca borbónica que alimentar, otro nudo en la cuerda sucesoria, una nueva infanta a la que mantener con el sudor de los contribuyentes. Tirado en el jergón esta mañana, he compuesto un poema para celebrarlo (en los últimos días me viene dando demasiado por la poesía, será que voy mal de vientre):

De la vida monárquica
uno está ya muy harto,
pensaba yo en mi celda
de la Letizia ésa.
La princesa está triste,
¿qué tendrá la princesa?
¿Será tristeza posparto,
nostalgia de ser vulgar
o complejo de coneja?

Quién puede saberlo. Lo cierto es que a mí nunca me ha hecho mucha gracia eso de la monarquía. Los reyes godos siempre me han caído gordos, y no digamos Elvis, tipo extraño, y toda la vida he pensado que los reyes católicos montaban demasiado para ser tan católicos, y nunca he soportado a las abejas reina (todo el día achuchando a los zánganos, los pobres). Si a esto unimos que, cuando era un renacuajo, los reyes magos pasaban de largo por mi barrio, a pesar de que estaba cuajado de camellos, tal vez comprendan mejor mis razones.

En fin, que sólo salvo a Evaristo, el rey de la baraja, y que a mí los reyes, o vienen de cuatro en cuatro y traen un duples de órdago, o nada.

Claro que, bien pensado, no sé por qué me quejo tanto; al fin y al cabo, a mí también me mantienen los contribuyentes. «Perra vida».

13 comentarios:

Sam dijo...

¿Pedir perdón o pedir permiso?

PIRELLI dijo...

No acabo de ver la relación, querido Sam, pero, en todo caso, es preferible siempre pedir perdón una vez cometida la imprudencia de turno (si es que fuera imprescindible, claro), porque pidiendo permiso antes de hacer nada uno corre el riesgo de que no se lo den, y entonces ya no hay perdón que valga.

Sam dijo...

Batuteemonos con el perdón por principio. Tan mal huele el permiso que debería perdón por pedirlo.

PIRELLI dijo...

Oh, sí, por supuesto, pero no te olvides de presentarme a tu camello...

michelin dijo...

Pirelli cabrón, tocásteme. Príncipes y princesas, condes y condesitas, marqueses, marquesitas, infantes, infantitas... a estos si que había que encerrarlos a todos por asociación ilícita de malhechores y mangantes, jetas, caraduras, payasos (ya me entiendes, que estos está claro que no hacen ni puta gracia)... te lo dije gallu, calentásteme...

Anónimo dijo...

Pero si son la mar de limpinos, ho...

PIRELLI dijo...

Limpinos son, pero no te sulfures, Michelín, que no hay para tanto. Y nada de encerrarlos, que aquí ya somos unos cuantos, Pantoja incluida, y no cabemos todos...

Sam dijo...

Suponiendo la , por el momento, levedad de la vida, querido Pirelli, ¿consentiría un ser como el tuyo en aprovecharse de las circunstancias propicias para hacer dinero a cualquier precio?, o por el contrario late un corazón tierno y de alta catadura moral?...Digo esto por lo de la Pantojita, esa niña con la que tantas veces te identificaste en la soledad de tu trena...

PIRELLI dijo...

Prefiero no dar pistas sobre mi fea catadura o mi mala calaña; por su parte, mi corazón -el pobre- es un globo de agua. Y sí, alguna vez me hice una pantoja a dos manos en la fría soledad de la celda...

Sam dijo...

Dicen que pasas las horas enfrascado mirando los azulejos de tu celda, convirtiendolos en frescos pechos adolescentes, otrora flamígeras vulvas que te acosan clamando venganza por su abandono en los frios urinarios del metro de Madrid...Sé que sueñas con esas cosas mientras te escondes en tu neumático nombre...¿De dónde vienes Pirelli?...¿Sueñas en blanco y negro? ¿Sueñas con negros? ¿blancos quizás?...

PIRELLI dijo...

De dónde vengo preferiréis no saberlo. ¿Adónde voy? A ningún sitio hasta que me concedan la condicional. Mis sueños mezclan ovejas eléctricas con tristes folclóricas. La vida tras los muros pasa lenta. Aún así, siempre me quedará La Elipa.

Sam dijo...

Tego curiosidad (por tener) por saber quien te gustaria ser si fueras el protagonista de un libro que escribieras, querido Pirelli. Acaso si tu fueras el producto...,¿Qué tipo de personaje sería tu autor? ¿Puedes ser el némesis de tu autor?...
Sigamos descubriendolo, con cada respuesta, pizpireto.

PIRELLI dijo...

La curiosidad mató al gato y mis colegas se comieron el cadáver, así que deja de husmear, Sam, si quieres llegar a viejo.