jueves, abril 26, 2007

Coplas para una vida feliz

A Fúlner, que es el intelectual del módulo (imagínense: casi termina el BUP en el nocturno y todo) le ha dado por la poesía. No contento con eso, se dedica a revisar a los clásicos (peña que lleva en el hoyo cientos de años). Ayer andaba recitando por el patio a no sé que fraile del siglo XVIII como si tal cosa. Eran unos versos que aconsejaban el modo de alcanzar la salud y, con ella, la felicidad. Nada menos. La cosa iba tal que así:

«Vida honesta y arreglada, / usar de pocos remedios / y poner todos los medios / de no alterarse por nada; / la comida moderada; / ejercicio y diversión; / no tener nunca aprensión; / salir al campo algún rato; / poco encierro, mucho trato / y continua ocupación».

Me conocen (o empiezan a conocerme), así que entenderán que no haya podido evitar darle unas vueltas al asunto hasta dejarlo más bien patas arriba:

Vida chunga y alterada,
usar drogas si hace falta,
e irritarse a todas horas,
hecho una fiera si cabe;
comer como una alimaña;
indolencia y unas risas;
no olvidarse que la muerte
duerme en el catre de al lado;
dar paseos por el patio;
mucho encierro, poco trato
y tocarse bien el nabo.

Anda que no haría con esto El Robe, patrono de Extremoduro, una copla de las suyas…

7 comentarios:

migueli dijo...

Me quedo con el ultimo verso, tocarse bien el nabo, imagino que en todos los sentidos, alarga la... vida.

Michelin dijo...

Pirelli, machote, yes un crack, llevas la poesía en las venas. No sé quien sería esi fraile que mentas pero el prubín debía de aburrirse de la hostia (valga la redundancia).
Animos majete, y a por el poemario

Anónimo dijo...

ahí, ahí, eso si que es poesía de la experiencia..

PIRELLI dijo...

Nada de poemarios, nada de poesía. No necesito ser poeta para ser maldito. He dicho.

The Wild Rose dijo...

Dígale a su jefe que me puede encontrar en sibissecastellanoarrobagmailpuntocom
o en caballitosdecartonarrobahotmailpuntocom o incluso, con un poco de suerte en sibissearrobacimadevillapuntocom. Si no, también me puede encontrar al lado de la Maison de Radio France, en París o leyendo en el Parc Monceau o en el Sacre Coeur al atardecer. Si espera un poco también podrá verme en los balcones de la calle La Palma, en Madrid, tomando un té en camisón blanco, con las piernas al sol. O puede que haya suerte y esté volviendo de San Agustín por la playa de San Lorenzo, en Gijón y me encuentre en el intervalo de las escaleras 7 a 13.
Un placer añadir su blog a mis lecturas, Sr. Pirelli.

PIRELLI dijo...

Té blanco, sin duda. ¿"Señor" Pirelli? ¿No me confundirás con otro...?

The Wild Rose dijo...

Sin duda.